El secreto
Miguel Ángel de la Calle Villagran

Aquí todos se creen que me voy a morir. Y encima piensan, por lo que parece, que no oigo nada, ni siento nada, ni nada de nada. La verdad es que mover, lo que dice mover no puedo mover ni una uña, ni abrir los ojos puedo. La cosa es que no me duele nada, estoy como en una nube.
¡Calla, calla!, que ha entrado la lista de la enfermera. ¿Qué está diciendo?... Que dice el médico que deberían de avisar a la familia porque lo más probable es que no pase de esta noche o mañana.
¡Que no paso de esta noche, dice!, ¡Será lista la tía!, ¡que puede ser cuestión de horas!, ¡Y lo dice así, tranquilamente!
Y claro, Charo, mi Charo, llorando. Y mi cuñada, como siempre, tan práctica ella. Que se veía venir con tanto estrés y tanto viaje. Que la cosa ya no tiene remedio y que hay que pensar en el tanatorio, en el funeral, en el papeleo. Y mi Charo, llorando, la pobre. ¡Será bruja…! A ella qué le importa si tengo o no tengo seguro de vida.
Habría que avisar a su hermana, la de Murcia, y a su hermano el de Segovia. Como siempre diciéndole a Charo lo que tiene que hacer.
¡Ay, ay, ay !, que me ahogo y éstas ni se enteran. Aj, aj, aj...que a va a ser verdad que me muero. Menos mal, ya se han dado cuenta, ya le han llamado a la Lista.
No aguanto este tubo en la boca. Me mueve el tubo, me lo saca, me lo mete. ¡Joder que me asfixio!
¡Uy, uy por fin !, creía que me moría. Esta me trata como si fuera un bulto, y me tengo que aguantar, no puedo hacer nada.
Debían ser flemas. ¡Vaya pinta que debo tener con tanto tubo y tanto cable!
¡Vaya! Ahora, dice la Lista que el ictus ha sido muy fuerte, pero que si paso de esta noche, tal vez pueda salvarme, que la esperanza ya se sabe. ¿En qué quedamos, me voy a morir o no? Que, en caso de salir de ésta, no podré ni andar, ni hablar, ni conoceré a nadie. O sea que me voy a quedar como una planta. ¡Vaya plan!
¡Hala, los que faltaban, Nerea y Losu! Pobre Nerea, ya está llorando. Me coge la mano, me acaricia la cara. ¡Aita, Aita!, me dice, y yo sin poder decir nada. ¡Qué guapa y que buena es! Losu se ha acercado también, le noto en el otro lado de la cama, no es muy hablador, se lo guarda todo. ¡Aita, Aita!, me dice, y yo ni mu, claro. Que se van al pasillo un momento, le dicen a la ama.
Mi Charo y la Bruja, deben estar a los pies de la cama. Hablan, no les oigo bien. ¿Qué le estará diciendo esta víbora?
¡Uy, huy, huy! ¡Quién acaba de entrar?
¡Hola! ¿Quién eres? le pregunta Charo. Que ¿de qué le conoces a Pepe?…
¡Ay, ay, ay, Asier, por favor! Que ¿cómo te has enterado?... ¡No te conocía!
¿Y de qué dices que le conoces?…
Pues....
¡Ay dios, que éste es capaz de soltarlo!, ¡No me jodas Asier! Ya sé que he sido un cobarde, pero... ¿No serás capaz de irte de la lengua?
¡Adiós! Lo está largando. Ahora sí. Ahora mejor me muero... por tonto, por cobarde...
Nadie dice nada... ¿Qué pasa?
