Monólogo

Juan Fernando Ruiz Claver

… ¿Hoy tampoco me hablas, Mari?... 

 

¡Cuidao que eres terca, puñetera!

 

Ya me lo dijo tu padre: 

 

-Ésta, igualita que su madre: por las buenas, lo que quieras; te atiende, te limpia la casa… pero cuando se le cruzan los cables, te la envuelvo en oro, y pa ti pa siempre-.

 

Y todo por no dar tu brazo a torcer, mula torda… 

 

Por lo menos, reconóceme que nunca te he engañao, que bien sabías cómo era… ¡Y que me pierden la juerga y los amigos!…

 

¡Vale!, sí; se me hizo tarde en el bar, sabiendo que me esperabas para ir al cine… pero es que el Sebas tuvo un enganchón con su chica y había que estar ahí, arrimando el hombro, que pa eso estamos los tíos… 

 

Luego una caña llevó a otra, y después un whisky, y un billar… en fin: ya sabes…

 

— ¡Venga hombre -me dijo- que estoy bien jodido; seguro que la Mari lo entiende… ¡Luego la llamo yo y le cuento!… ¡Anda que no hay días para llevarla al puto cine!...

 

 No me tuerzas el morro tú ahora, mujer... ¡Si te estoy dando la razón!… 

 

¡Y deja de restregarme por la cara lo de que tengo muy mal vino!... 

 

¿Qué quieres? Cuando quedamos los del póker, o nos juntamos en un bar, ¿O dónde vamos a echar la partida…? 

 

¿También te cabreas por eso?... ¡Pero si nos jugamos una miseria, joder!...

 

Pa cuatro duros que me gasto… Ni la mitad de lo que me cuesta tu peluquería… Total, pa que te dejen peor que estabas… 

 

¡Ya estoy harto de decirte que prefiero que salgas con la cara limpia; ¡sin tantos potingues, ni tanta ostia...!

 

 Además, así el baboso del 4º no se daría la vuelta para mirarte el culo cada vez que llevas la faldita corta… ¡Es que ya está bien, con la colección de trapos que te compras y no te quitas la faldita ni pa mear! …

 

¿Celoso yo?...

 

 ¡Te he dicho mil veces que ni soy celoso ni machista, cojones, que siempre salís todas con la misma monserga!… 

 

 Lo de aquella vez pasó porque se me fue la puta cabeza.  Ya me gustaría haberte visto si eres tú la que me pilla a mí en una cafetería con una amiga del trabajo, llorando y haciendo manitas… 

 

¿Cómo iba yo a saber que el chaval te consolaba porque tu jefe te había puesto a caldo por llegar tarde… y que tu compañero era maricón perdío?... 

 

¡Cualquiera habría hecho lo que hice yo: partirle la cara y punto! 

 

¡Pero venga ya!... No saques ahora lo mío con la Rosi… ¡ni me compares!

 

Pa que lo sepas: aquello no llegó a na porque yo no quise, porque si hubiera sido por ella…   Bien que se abría la blusa para enseñarme las tetas cada vez que tú te despistabas… la muy calientapollas. 

 

Además: te juré y te perjuré que solo hubo lo que hubo el día de tu cumple, cuando nos pillaste dándonos el lote en el baño de su casa.

 

Pero no cambies de tema, ¿vale?

 

¡Mira que le dije al Sebas que no se liase el porro!... que cuando mezclo copas con maría, se me va la pinza...

 

 - ¡La muy zorra – me contaba el Sebas- dejarme tirao, delante de los colegas, pa ponerme los cuernos con el pringao del Luismi!-

 

Y, encima, la tía, se cabreó cuando lo sacó del coche a palos y lo mandó a urgencias… ¡Poco le dio!

 

Por eso subí a casa tan encabronao… que hasta el Sebas me dijo: 

 

-No subas ahora colega, que no estás pa discutir con nadie. -

 

Pero yo subí; porque, con el colocón que llevaba, me puse burro y te tenía muchas ganas, Mari…

 

Y tú llorando, que no querías, gritándome, histérica perdía, pidiendo ayuda al puto baboso del 4º… 

 

¡Por mi madre que no quise empujarte tan fuerte contra la mesilla… porque yo nunca te he tocao un pelo sin motivo!... 

 

(¡Maldito canuto!) …

 

¿Sigues sin hablarme, Mari?... 

 

Te puedo jurar que desde aquella noche no me he vuelto a meter…  Vale que me soplo algún copazo de vez en cuando… Pero, de lo otro, ¡Te lo juro por Dios que ni catarlo! 

 

¿Y ahora te ríes?... ¿Pues sabes?... 

 

Aunque no me dirijas la palabra, aunque sigas pasando de mí, volveré cada mañana al cementerio, me sentaré a tu lado, te limpiaré la tumba y te cambiaré las flores por otras nuevas…

 

Así, hasta que algún día entres en razón y me perdones.

 

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